jueves, 14 de diciembre de 2017

COMISIÓN ELECTORAL AMPLÍA PLAZO PARA INSCRIPCIÓN DE PLANCHAS

COMISIÓN NACIONAL ELECTORAL

La Comisión Nacional Electoral de la Asociación Dominicana de Ingenieros Agrónomos (ADIA), reunida en Santo Domingo, en fecha Catorce (14) de Diciembre del año Dos Mil Diecisiete (2017), habiendo comprobado el quorum de los miembros que la integran, en virtud de las atribuciones que le confieren los Estatutos, Capítulo XII, artículos 79, 80 y 81, y el artículo 3 del Reglamento Electoral, emite la siguiente:

RESOLUCIÓN No. 02/2017

1.      En virtud del vencimiento del plazo (el 12/12/2017) para inscripción de Planchas para renovar la Junta Directiva Nacional, y dado que solamente hemos recibido la solicitud de inscripción de la Plancha “CONSENSO GREMIAL, AVANCE, INSTITUCIONALIDAD Y VISIÓN DE FUTURO”, se concede la prórroga de una semana (hasta el 19/12/2017 a la 1:00 pm), y así garantizar la más amplia participación de los aspirantes a formar parte de la Directiva Nacional de la Asociación.

2.      Las planchas pueden iniciar su tarea de propaganda electoral una vez la Comisión Nacional Electoral le asigne un número de inscripción y lo autorice por escrito.

3.      Permanece vigente, como la fecha para la celebración de las Elecciones, el viernes 12 de enero del 2018, iniciando a las 8:00 a.m. y finalizando a las 2:00 p.m. del mismo día. El proceso electoral regirá conforme a los Estatutos y Reglamento Electoral aprobados en el 3er Congreso Quilvio Cabrera Mena celebrado durante el período comprendido entre el 16 de febrero hasta el 2 de junio del 2017.

4.      La fecha de juramentación de los cargos electos permanece invariable (el viernes, 16 de febrero del 2018), en ocasión de celebrarse el 38 Aniversario de la fundación de la ADIA.

Por la Comisión Nacional Electoral,


CÉSAR CÉSPEDES PÉREZ,
Presidente



FRANCISCO YERIS,                                                                JUAN MODESTO CHÁVEZ

     Miembro                                                                                Miembro 

martes, 21 de noviembre de 2017

INNOVACIONES TECNOLÓGICAS EN EL SECTOR AGROPECUARIO DE LA REPÚBLICA DOMINICANA (1)


Por: Ing. Juan M. Chávez., MSc. 

La inversión en investigación y desarrollo agrícola en los Estados Unidos durante el 2016, superó los US$ 25,000 millones, convirtiéndose en una inversión record histórica cercana al  7 % del Producto Interno Bruto (PIB) del sector. Esta es la respuesta del subsector de agronegocios norteamericano al imperativo de innovación que experimenta todo el sector agroalimentario mundial, como consecuencia de la combinación de una alta demanda de agroalimentos muy por encima de la oferta y por los bajos precios de los commodities agrícolas.  Solo Syngenta y Monsanto  gastan 9.2 millones de dólares al día en Investigación y Desarrollo. En América Latina la inversión aproximada es de 1,15% con relación al PIB agrícola, siendo Brasil, Argentina y México los países que más invierten, mientras que a nivel de la región centroamericana, países con ciertas similitudes a las nuestras y con los cuales mantenemos acuerdos comerciales, tales como  Honduras, Costa Rica y Panamá promedian 1 % anual con relación al PIB agrícola. En el caso de  República Dominicana,   la asignación presupuestaria al Sistema Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (SINIAF) en los últimos 8 años con relación al PIB agrícola promedia apenas 0,30 %.

En el salto cuantitativo en la inversión de los países desarrollados, se priorizan algunas áreas y modelos de producción entre las que se incluye  el campo de la biotecnología, ante todo el desarrollo de la biología molecular y la ingeniería genética y el modelo de la agricultura de precisión centrado ahora en la utilización de la información satelital en el orden de los  decímetros y centímetros cuadrados, para optimizar hasta el mínimo nivel el consumo de insumos para la producción agrícola y aumentar así la productividad.

Con esta señal clara que envía el mundo desarrollado da respuesta a los múltiples desafíos globales que genera un incremento poblacional de más de 2,200 millones de personas proyectado para el 2050. Alienta a las autoridades del sector de investigación, ciencia y tecnología  dominicano a poner sobre la mesa la Ley No. 190-7,  que crea el Sistema Nacional de Innovación y Desarrollo Tecnológico por lo que comienza a manosearse el término de  INNOVACIÓN  y con  frecuencia se hace uso del término con desconocimiento de su significado y con sentido tergiversado, lo que podría dar lugar a la toma de decisiones herradas con respecto al tipo de investigación que debe realizarse en el sector agroalimentario del país.

A fin de unificar criterios respeto al tema INNOVACIÓN en el sector agroalimentario dominicano,  sugerimos que como punto de partida se debe revisar el documento:  “Estado del  Arte de la Innovación en la Agricultura para Centro América y República Dominicana”  elaborado por el Grupo Técnico de Investigación, Tecnología, Transferencia e Innovación (GTITTI). Este documento fue redactado por representantes de los países de Centroamérica  (Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador y Panamá), así como Belice y República Dominicana, en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y quien suscribe representó a República Dominicana. El documento base para el inicio de las discusiones fue el Manual de Oslo, así como algunas definiciones de carácter  regional de Innovación para la Agricultura, tales como:

Rivas Platero (2014) la innovación es cualquier conocimiento (nuevo o existente) que se introduce o se utiliza en un proceso económicamente o socialmente relevante. La innovación incluye no sólo la adopción  de una nueva tecnología de producción por parte de un pequeño agricultor, sino también una serie de otros procesos, tales como la reorganización de las estrategias de mercadeo, el uso de un nuevo aprendizaje y el método de enseñanza por parte de agentes de extensión agrícola, así como la introducción de una nueva técnica de procesamiento por una empresa agroindustrial. En ese sentido,  la innovación puede ser de índole institucional, tecnológica y social. La innovación social alude a la mejora sustancial de estrategias, conceptos e ideas, organizaciones, productos o servicios que buscan mejorar las necesidades sociales de los beneficiarios.

Trigo, Pomareda & Villareal (2012) definen la innovación como las mejoras concretas (en lo productivo, económico, social, ambiental) sobre las situaciones actuales, como producto de que nuevos conocimientos y tecnologías son internalizados en procesos económicos y sociales específicos.  

Pomareda (2013) señala que las innovaciones en la agricultura se reconocen como tales cuando ya se utilizan en cierta medida por los productores  y  las etapas anteriores pueden considerarse como pruebas o ensayos.

Algunos de los indicadores más relevantes que inciden en el proceso de innovación, para el sector agropecuario, son:

Ø  Inversión en investigación y desarrollo en la agricultura como porcentaje del PIB nacional.
Ø  Índice Global de Innovación (consultar Innovation Global Index 2014)
Ø  Solicitudes de patentes relacionadas con agricultura.
Ø  Número de publicaciones en revistas indexadas relacionadas con agricultura.
Ø  Número de esfuerzos (iniciativas, programas, proyectos) trabajando en plataformas o redes para la innovación.
Ø  Número de innovaciones implementadas mediante plataformas o redes en un sistema de innovación.
Ø  Número de productores que han implementado innovaciones.
Ø  Tipo de innovaciones implementadas.

Considerando la escasa asignación de fondos que recibe el subsector  investigaciones agropecuarias, el indicativo “Número de productores que han implementado innovaciones”  tiene que ser priorizado por encima de “Número de publicaciones en revistas indexadas relacionadas con agricultura” y del indicativo “Solicitudes de patentes relacionadas con agricultura”. Esto responde, en cuanto al sector agropecuario, a algunas de las preocupaciones externadas por ciudadanos, incluyendo al Dr. Leonel Fernández,  que expresan con sobrada razón la baja generación de patentes generadas en República Dominicana. 

Para lograr impactar el indicativo que tomamos como meta “Número de productores que han implementado innovaciones” el Sistema  Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (SINIAF), es pionero en el país implementando un proceso que  realiza el círculo virtuoso completo y logra identificar en talleres con técnicos, investigadores y productores lideres, los problemas que afectan el sector agropecuario y forestal de cada región,  para seleccionar líneas de investigaciones prioritarias.

Se realiza luego una convocatoria  en la que participan: e Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF), Instituto de Innovación en Biotecnología e Industria (IIBI), las universidades que realizan investigaciones, ONGs y otras organizaciones con estas capacidades. La participación de  las universidades en el proceso de convocatoria para optar por los fondos de investigación es precisamente una de las mayores contribuciones del CONIAF, logrando con esto la democratización del uso de los escasos fondos asignados al sector agropecuario para investigación, a  lo cual se tiene acceso por competencia,    en donde las mejores propuestas se seleccionan  para el financiamiento, lo que asegura que el acceso a estos fondos se realiza mediante un proceso competitivo.

Estas propuestas se ejecutan con acompañamiento del CONIAF, luego se toman y socializan los resultados que son promisorios (productos tecnológicos) y mediante convocatoria para la transferencia de tecnologías, esos resultados se entregan al sector productivo nacional. Es así como en un tiempo prudente se puede hablar de innovaciones, si  los productos tecnológicos que se transfieren son adoptados por los productores.

Como se puede observar, el proceso de convocatorias del SINIAF va dirigido principalmente a resolver problemas puntuales del sector productivo nacional. Esta decisión  nos direcciona a realizar llamados a presentar propuestas de  investigaciones aplicadas y,  en muy escasas ocasiones, investigaciones básicas que son las fuentes principales de  patentes y publicaciones indexadas.

Debe puntualizarse, que por la escasa asignación de recursos al subsector de investigación se dejan de realizar decenas de validaciones de tecnologías disponibles en los Centros de Investigaciones Regionales del  Consorcio de Centros de Investigaciones  (CGIAR). Tal es el caso del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT)   cuya labor es aumentar la seguridad alimentaria, reducir la pobreza rural, mejorar la salud y la nutrición humana y asegurar un manejo sostenible de los recursos naturales. También, se ha paralizado el proceso de transferencia de tecnologías de otras decenas de productos tecnológicos generados o validados localmente en el SINIAF, los que podrían servir de base para conseguir una gran parte de las innovaciones que necesita el  sector agroalimentario nacional para enfrentar los grandes desafíos que se avecinan en áreas como pobreza, alimentación y salud de la población rural entre otras de las priorizadas por la Estrategia Nacional de Desarrollo.

Mientras a nivel mundial se observa una tendencia  hacia el fortalecimiento del subsector investigación, como mecanismo para innovar y aumentar productividad para hacer frente a los desafíos futuros de alimentar una población en constante crecimiento, en República Dominicana, a pesar de la fortaleza del sistema, se debilita su operatividad por falta de asignación presupuestaria.  

martes, 7 de noviembre de 2017

COMISIÓN ELECTORAL ADIA FIJA FECHA DE ELECCIONES

COMISIÓN NACIONAL ELECTORAL

La Comisión Nacional Electoral de la Asociación Dominicana de Ingenieros Agrónomos (ADIA), reunida en Santo Domingo, en fecha Tres (03) de Noviembre del año Dos Mil Diecisiete (2017), habiendo comprobado el quorum de los miembros que la integran, en virtud del mandato de la Asamblea Representativa reunida previamente en esta misma fecha, y en virtud de las atribuciones que le confiere el artículo 80 de los Estatutos y el Reglamento Electoral,  emite la siguiente:

RESOLUCIÓN No. 01/2017

1.      Queda abierto el período de elecciones para renovar la Junta Directiva Nacional de la Asociación, por medio de las cuales se elegirán los cargos de Presidente,  Vice-presidente,  Secretario de Relaciones Públicas, los dos (2) miembros del Tribunal de Ética y Disciplina y el Fiscal General.

2.      Todos los interesados podrán inscribir sus planchas, las cuales deberán incluir una breve reseña de la vida gremial y profesional de sus integrantes, así como las virtudes personales que les adornan; anexar una nómina de los miembros que las integran y las copias de sus cédulas. Plan de trabajo que defina los aportes que harán a favor de la ADIA.

3.      Se fija el viernes, 12 de enero del 2018, como la fecha de celebración de las Elecciones, iniciando a las 8:00 a.m. y finalizando a las 2:00 p.m. del mismo día. El proceso electoral regirá conforma a los Estatutos y Reglamento Electoral aprobados en el 3er Congreso Quilvio Cabrera.

4.      Se fija como la fecha de juramentación de los cargos electos el viernes, 16 de febrero del 2018, en ocasión de celebrarse el 38 Aniversario de la fundación de la ADIA.

Por la Comisión Nacional Electoral,


CÉSAR CÉSPEDES PÉREZ,
Presidente



                       FRANCISCO YERIS,                                                                JUAN MODESTO CHÁVEZ
                              Miembro                                                                                           Miembro 


NOTICIAS RELACIONADAS:

1. DIARIO DOMINICANO

miércoles, 25 de octubre de 2017

ADIA Juramenta Comisión Electoral


SANTO DOMINGO, D. N. (viernes, 1 septiembre 2017). Reunida en su sesión ordinaria, este viernes, la Asamblea Representativa de la Asociación Dominicana de Ingenieros Agrónomos (ADIA) tomó juramento a los integrantes de la Comisión Nacional Electoral (CNE), la que se encargará de  organizar las Elecciones Nacionales de la ADIA, que de conformidad con los estatutos de la organización permitirá la renovación de la  Junta Directiva Nacional. Quienes resulten electos en el proceso formarán parte de la directiva durante el período Febrero 2018—Febrero 2020.
La juramentación estuvo a cargo de César Matos, presidente saliente, quien destacó la grave responsabilidad que pesa sobre los jueces que tienen a cargo el proceso, y les llamó a organizar un proceso justo, participativo, democrático e incluyente, para preservar a la ADIA como un instrumento de redención y justicia social que impulsa el ejercicio de la carrera de agronomía en la República Dominicana.

Quiénes integran la CNE?

Dicha Comisión está integrada por César Céspedes, Francisco Yeris y Juan Chávez (miembros); Pedro Crooke y Danilo Moreta (suplentes), quienes se comprometieron libre y voluntariamente a organizar un proceso justo, con apego a los estatutos de la ADIA y el Reglamento Electoral Vigente.
 

 

lunes, 9 de octubre de 2017

CONIAF PRESENTA MANUAL DE FORMACIÓN PARA APLICADORES Y DISTRIBUIDORES DE PLAGUICIDAS

(Discurso de presentación del Manual a cargo 
del Director del Coniaf, Ing. Juan Chávez Vargas)
SANTO DOMINGO, D. N., 18 septiembre 2017. El Consejo Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (CONIAF) fue instituido mediante la Ley 251-12, en procura de lograr un desarrollo integral del sector agropecuario, por lo que debe ser catalizador de la sostenibilidad, competitividad, equidad y seguridad alimentaria, mediante la articulación de esfuerzos y coordinación de acciones de todas las instituciones y organizaciones que trabajan en la producción de conocimientos y tecnologías en el sector. De manera específica, el articulo 7, referente a las atribuciones del CONIAF, en su Numeral 14 nos instruye a “Promover el desarrollo de capacidades en servicios de aquellas áreas prioritarias en el sector. Además de realizar foros y mesas de discusión sobre temas relevantes que afectan el desarrollo del sector agropecuario y forestal”.
Foto 1. Vista de la mesa principal. De izquierda a derecha: Dr. Modesto Reyes, Decano Agronomía UASD, Dr. Jesús de los Santos, Director Ejecutivo REDDOM, Ing. Modesto Chávez, Msc, Dr. Iván Grullón, Rector UASD, Regis Batista, Representante de Negocios, Embajada de Cánada, Julio Lee, Representante de AFIPA, Ing. José Moreta, ADIA; y Amilcar Romero, Sernador Provincia Duarte.
El CONIAF, junto a las instituciones socias en este proyecto académico, desea agradecer a: El gobierno local de NEW BRUNSWICK, NEW FOUNDLAND  Y LABRADOR, Departamento de Medio Ambiente y Trabajo de NOVA SCOTIA y la isla PRINCE EDWARDS, en CANADA, y al Grupo de Trabajo del Atlántico para la Educación de Manejo de Plagas y Formación en Normas,  por habernos permitido traducir y adaptar este material a las condiciones y leyes de la República Dominicana.

La importancia económica de la industria de los plaguicidas en el mundo es sencillamente incuestionable, basta señalar que  las ventas mundiales de las 20 principales compañías productoras sobrepasaron los cinco millones de toneladas y que su facturación ascendió a US$ 21, 000 millones a inicios de la década de los 90 (Consejo de Salud Ocupacional, 1994). Para el 2011 el crecimiento fue de 18% según un reporte preliminar de la firma de consultoría Phillips McDougall rodeando los US$ 25,000 millones. En el 2015 la FAO y la OMC  también ratifican  que el uso de plaguicidas ha crecido sostenidamente en las últimas tres décadas. Los datos de la industria indican que el tamaño del mercado mundial de plaguicidas se ha duplicado en los últimos 15 años y para el 2016, solo en EEUU, a pesar de existir una fuerte estructura de regulación del uso y manejo, las ventas de plaguicidas superaron los 50, 000 millones de dólares.  
Foto 2. Parte del público que asistió a la puesta en circulación del Manual de Formación para Aplicadores y Distribuidores de Plaguicidas en la República Dominicana.
Con el uso de plaguicidas tenemos beneficios directos  e indirectos. Por ejemplo, el efecto del plaguicida que actúa controlando la población de una plaga que se  alimentan de las partes vegetal de un cultivo trae el  beneficio directo de  mayores rendimientos y mejor calidad exportable de lo cosechado. Los beneficios indirectos son los menos inmediatos o menos obvios. Por ejemplo, un mayor rendimiento del cultivo tratado podría traer ingresos adicionales que se podrían aportar en la educación de los niños o la atención médica, lo que se traduce en una población mejor educada y saludable.

En el otro extremo, hay que reconocer que el uso, y en especial el mal uso de estas sustancias, podría producir secuelas colaterales adversas, muchas veces de carácter irreversible, tanto en el ser humano como al ambiente. El fenómeno es especialmente grave en los países en desarrollo, donde por diversos motivos estos productos no se utilizan de manera adecuada (Arauz et all; 1983 y Castillo, W. 1992).   La FAO (2017) reiteradamente alerta sobre los efectos nocivos que pueden tener los plaguicida en los casi cien millones de niños que se estima trabajan en la agricultura en el mundo y apunta que, aunque el trabajo infantil ha disminuido de manera significativa en los últimos años, la agricultura sigue siendo el sector con  la mayor cantidad de trabajadores infantiles (un 60 %), además de ser uno de los  más peligrosos.
Por otra parte, para eficientizar y mantener los niveles de exportaciones de productos agroalimentarios hacia Los Estados Unidos de Norte América, República Dominicana debe fortalecer los procesos de inocuidad agroalimentaria tomando como base, entre otras, las nuevas normas de Controles Preventivos de los Alimentos para Consumo Humano, detallados en la Ley de Modernización de la Inocuidad de los Alimentos de la FDA (Food Safety Modernization Act, FSMA).  Esta nueva ley ya es definitiva, por lo cual es mandatorio que el país se avoque a ir capacitando a toda la cadena de valor, ya que la no adecuación oportuna a esta nueva ley, conllevaría a un colapso de nuestras exportaciones hacia EEUU, nuestro principal socio comercial.  Se debe discutir, además, las 7 principales iniciativas emblemáticas  que forman parte de la estrategia Europa 2020 y especial la adopción de la economía circular o bio-economia para contrarrestar el impacto del cambio climático, con su consecuente impacto en  los niveles y presencia de plagas y enfermedades.

El desafío global que representa el incremento poblacional en 2,300 millones de personas al 2050, y el local caracterizado por el hecho de que República Dominicana y Haiti que estaban proyectados a lograr 25,000,000 de habitantes para el 2050 y en proyecciones reciente la CEPAL indica que este número se lograra al 2030 y el Cambio climático dictan: que el  sector agropecuario de Republica Dominicana no puede seguir accionando, de espaldas a la tendencia mundial de tratar de obtener los rendimientos potenciales de las variedades,  protegiendo, al mismo tiempo, la salud humana y el medio ambiente de los efectos adversos de  aplicaciones incorrectas de plaguicidas. Vale puntualizar que en Latinoamérica y el Caribe solo Brasil, Argentina, Chile y Méjico obtienen los rendimientos potenciales de las variedades de sus productos cadenas, lo que no sorprende por ser estos países los líderes regionales en asignación de presupuesto para investigación y desarrollo.   

Ya  en 1947, EEUU   decreto una Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas, FIPRA, ("Federal Insecticide, Fungicide, and Rodenticide Act"),  administrada por la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA), para reglamentar el etiquetado, distribución, venta, transportación, almacenamiento, manejo, aplicación y eliminación de los plaguicidas. En la reglamentación, nace en casi todos los estados de EEUU una estructura manejada por la EPA en algunos estados y el Ministerios de agricultura (con un mandato de la EPA) en la mayoría de estos. Dicha estructura es la responsable de ensamblar los procesos de capacitación en las diferentes categorías para los diferentes subsectores (Agrícola, Distribución, Ornamentales y Césped, Plantas acuáticas, Estructuras y Residencias, Invernaderos, Mosquitos y Moscas que muerden y Foresta. Estas categorías variaran mínimamente de estado a estado.

La estructura regulatoria, es  responsable de otorgar las licencias de: Registro, Comercialización,  Aplicaciones comerciales, Aplicaciones privadas, Transporte, distribución, seguimiento,  y fiscalización del proceso de educación.


Con este Manual de Formación para Aplicadores y Distribuidores de Plaguicidas en Agricultura, que hoy entregamos, se sientan las bases para  iniciar un proceso de formación y certificación  de aplicadores y distribuidores con el apoyo de varias instituciones comprometidas con la salud y el medio ambiente, tales como:  La UASD, AFIPA, REDDOM, La JAD, y la ADIA.  

Foto 3: Juan Chávez entrega primer manual al Rector y Decano de la UASD, institución encargada de dirigir el programa de capacitación. 


Qué se busca?
1.   Disminuir las perdidas por devoluciones de exportaciones agrícolas de productos de origen dominicano.
2.    Disminuir los casos de intoxicaciones y muertes accidentales por el mal uso de plaguicidas
3.    Suplir la demanda de recursos humanos capacitados en esta materia.
4.    Crear las bases para implementar  un sistema de formación y certificación en registro, distribución, uso y manejo de plaguicidas en todo el territorio nacional.
5.    Contribuir con la  conformación en el país un sistema de buenas prácticas en el  uso y manejo de plaguicidas, incrementando los niveles de innocuidad  y por ende competitividad de los productos  dominicanos de origen agropecuario.
6.    Incrementar la demanda internacional de productos agroalimentarios de origen Dominicano;
7.     Incrementar la productividad de los trabajadores del sector y disminuir los excedentes de plaguicidas a nivel de finca.
8.    Dar los primeros pasos para conformar una estructura pública responsable de fiscalizar las importaciones, el comercio y aplicación de los plaguicidas en República Dominicana.

9.    Reducir los casos reportados  relacionados a accidentes con plaguicidas;

viernes, 25 de agosto de 2017

ALGO MÁS DE… LECHE…. CONCEPTUALIZANDO UN POCO…

Por: Eladio Contreras,

En los últimos meses, uno de los temas que más repercusión ha tenido en los medios de comunicación, es el de la leche. Se habla de los aspectos referidos a la producción, procesamiento y comercialización. Y no hay que olvidar las famosas importaciones.

Desde mi óptica, el gran problema que tienen los productores dominicanos, en su mayoría, está vinculado a la fase de producción, básicamente en calidad de la leche, costos de producción y los rendimientos de litro de leche/vaca/dia. Hay que resaltar también, que uno de los eslabones más débiles en la cadena de valor de la leche son los productores. Son muchos productores, ante un grupo reducido de procesadores.

Pero no es simplemente el reducido número de procesadores, sino que también existe la posibilidad de abastecerse en el exterior, con leche de igual o mayor calidad, con costos menores, en algunos casos.

Evidentemente que ante la ausencia o debilidades en un sistema de políticas públicas agropecuarios, especialmente el régimen de apoyos e incentivos orientados a superar los aspectos antes descritos, entonces, los actores de la cadena de valor de la leche, cada uno por su lado, como es lo lógico, quiere salir, o con el mayor beneficio ante el actual estado de cosas, o lo menos perjudicado.

Cuando se habla de cadena de valor, se concibe que todos los actores participan en base a un beneficio económico en la fase o subproceso de creación de valor que le corresponde, es decir, desde los insumos iniciales, hasta que llega el producto final al consumidor.

Hay que señalar que esa cadena de valor, será más o menos sostenible, cuando usen como referencia costos y precios competitivos a nivel internacional.

No es verdad que un procesador local se va a sentir a gusto comprando leche en el mercado nacional, con un sobreprecio significativo a los mercados internacionales. Eso es así porque sencillamente le quita competitividad. Eso es independientemente a lo que siempre se dice: que los productores extranjeros reciben subsidios de sus gobiernos.

Eso está muy bien por ellos….y muy mal por nosotros que no somos capaces de otorgarles a nuestros productores, los apoyos que les permitan competir, en las actuales circunstancias.

Si problemático es la gestión de la cadena de valor de la leche en un enfoque tradicional, es decir, donde los actores juegan un rol único en la cadena, el asunto se hace más complejo cuando se dan ciertos procesos de integración.

Es decir, cuando un actor juega más de un rol en la cadena de valor. Un caso típico que se está dando con cierta frecuencia, es cuando los productores primarios incursionan en la fase de procesamiento y posterior distribución.

Volviendo a la cadena de valor tradicional, la racionalidad sugiere que el procesador, para poder ser competitivo, siempre pretenderá tener costos razonablemente bajos en la adquisición de la materia prima principal: La leche.

Cuando se es productor de leche y procesador a la vez, en muchos casos, se pierde el sentido de perspectiva integral del negocio, en el sentido de que, el rol de productor primario de leche induce a que se le pague, o se le quiera pagar, a los productores de leche, un precio que en algunos casos está por encima de los precios del mercado, tanto a nivel nacional, regional, local, y ni hablar, a nivel internacional.

Entonces, en esos casos, la fase procesadora de leche, estaría incorporando unos costos de producción que sencillamente haría muy poco competitivo el producto final. Esa situación a su vez limitaría la generación de ingresos de la procesadora, lo que a su vez limitaría la capacidad de comprarles la leche a los productores.

El análisis es simple: Si el negocio no se gestiona desde el punto de vista de la cadena de valor tradicional, fácilmente se pueden tomar decisiones que a primera vista pueden lucir populistas y desarrollistas, pero que en el mediano plazo, sencillamente son insostenibles.

Queríamos traer a la discusión y análisis este tema de la leche, pero se puede aplicar el mismo razonamiento a las cadenas de valor de los bienes agropecuarios  más importante de la República Dominicana.

Para superar esos problemas…hay soluciones….lo único que falta es….saber buscarlas…!!!!


sábado, 12 de agosto de 2017

TENDENCIAS AGROTECNOLÓGICAS IV


Ing. Agron. Juan M. Chávez., Mc. 

Ing. Agron. Carlos Sanquintín., 
Asesor de la Dirección Ejecutiva.

El 28 de junio del 2017, en horas 7:45 a.m., la población mundial se situaba en 7 mil 530 millones 569 mil 250 seres humanos en el planeta tierra.  Para el 2050 se estima que será de 9.07 billones. Las poblaciones de República Dominicana y Haití crecen a un ritmo sostenido, y la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) estima que para este año 2017 la población dominicana se situará en los 10 millones 169 mil 192 habitantes, y que para el 2030 sería de 11 millones 253 mil 284; sin embargo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la ONE señalan que los 25 millones proyectados al 2050 para los dos países, se alcanzarán al 2030.  Para el 2050, globalmente  habrá que producir al año otros mil millones de toneladas de cereales y 200 millones de toneladas adicionales de productos pecuarios. El reto no consiste únicamente en producir alimentos suficientes, e inocuos, sino también en garantizar que las familias tengan acceso a los mismos.

El crecimiento lento pero sostenido de la población mundial empuja al análisis de fortalezas y debilidades sobre la capacidad presente y futura de enfrentar la creciente demanda de oxígeno, energía, agua, reducción de contaminantes, alimentos y medicina.  Por esta razón, se subrayan aquí algunos de los grandes retos que, en la agropecuaria, hacen tendencia: Impacto del cambio climático y sostenibilidad ambiental, requisitos del consumidor final (trazabilidad e inocuidad alimentaria), escasez de mano de obra, baja productividad, genética, aumento poblacional y libre comercio.  En entregas previas de esta serie de Tendencias Agrotecnológicas, se han presentado algunas herramientas del mundo de la investigación y el desarrollo, elementos de gran importancia para enfrentar esos grandes retos que se visualizan en el sector agroalimentario de República Dominicana y el mundo. Esta reflexión, como las anteriores, busca detectar algunas iniciativas, acciones, procesos y protocolos que se pudieran estar desarrollando para reducir el impacto de los retos antes mencionados.

IMPACTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO Y SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL: Los sistemas de tierras y aguas que sustentan muchos componentes fundamentales de la producción alimentaria en el mundo, están sometidos a la presión de una demanda sin precedentes. Se prevé que el cambio climático agrave esa presión en algunas zonas productivas decisivas. La FAO (2016) sostiene que en la sostenibilidad ambiental han aflorado problemas estructurales  profundos en los recursos naturales. La escasez de agua es cada vez mayor, está aumentando la salinización y la contaminación de los cursos y los cuerpos de aguas, y la degradación de los ecosistemas relacionados con el agua. Los grandes lagos y mares interiores se han reducido, y la mitad de los humedales de Europa y América del Norte ya no existen. Los sedimentos provenientes de la erosión del suelo están colmatando los embalses, con la consiguiente reducción de la energía hidroeléctrica y el abastecimiento de agua.


El agua es un recurso imprescindible para la existencia del ser humano en la tierra. Aproximadamente 3/4 partes del globo terráqueo está cubierto por agua, sin embargo, menos de 1% del agua del planeta es apta para sostener la vida humana.  El agua virtual es un concepto muy útil para contabilizar el uso y abuso que hacemos de este preciado recurso. Básicamente, el agua virtual se refiere a la cantidad total de agua que se requiere para la obtención de un producto, ya sea en el cultivo, el crecimiento, procesamiento, fabricación, transporte y venta del mismo. Se le denomina “agua virtual” porque el agua no está presente en el producto final. A cada producto agrícola o industrial se le puede calcular el contenido de agua virtual. 

Con el conocimiento que se posee para calcular el agua virtual y huella hídrica de cada producto agroalimentario, se puede planificar y priorizar la producción masiva de cultivos con baja demanda de agua, y de esa forma reducir el impacto de la actividad agropecuaria en los recursos hídricos.  La instalación de sistema de riego por goteo, uso de un polímero de acrilato de potasio biodegradable (silos de agua), y otros métodos de conservación de agua  en la producción de cultivos, no es una necesidad, sino, una obligación.

Otra gran tendencia lo representa el Pago por el servicio ambiental  (PSA) como clase de instrumentos económicos diseñados para dar incentivos a los usuarios del suelo, de manera que continúen ofreciendo un servicio ambiental (ecológico) que beneficie a la sociedad como un todo. En algunos casos, los pagos buscan que los usuarios del suelo adopten prácticas de uso que garanticen la provisión de un servicio (CIFOR., 2006)

Una de las iniciativas más impactante que se conocen con el objetivo de reducir el impacto del cambio climático y mejorar resiliencia, podría ser la adopción de la economía circular, como una de las siete iniciativas emblemáticas que forman parte de la estrategia Europa 2020, y tiene como objetivo generar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Sus principios son: a) preservar y mejorar el capital natural, controlando existencias finitas y equilibrando los flujos de recursos renovables, b) optimizar el uso de los recursos, rotando productos, componente y materiales con la máxima utilidad en todo momento, tanto en los ciclos técnicos como en los biológicos y c) fomentar la eficacia del sistema, revelando y eliminando externalidades negativas. Una economía estrictamente circular se caracteriza por: diseñar sin residuos, aumentar la resiliencia por medio a la diversidad, trabajar hacia un uso de energía de fuentes renovables y pensar en cascada.

Esta iniciativa  pretende crear un marco político destinado a apoyar el cambio, a una economía eficiente en el uso de los recursos y de baja emisión de carbono que nos ayude a: mejorar los resultados económicos, al tiempo que se reduce el uso de los recursos, identificar y crear nuevas oportunidades de crecimiento económico e impulsar la innovación y la competitividad de la UE, garantizar la seguridad del suministro de recursos esenciales, luchar contra el cambio climático, y limitar los impactos medioambientales del uso de los recursos.
En República Dominicana, una importante iniciativa a menor escala la está implementando el gobierno actual, encaminada a lograr, a mediano plazo, la restauración de múltiples cuencas hidrográficas, desarrollando, además, acciones tendentes a mejorar la calidad de vida de los pobladores que habitan en las cuencas. Otras podrían ser las usadas en zonas afectadas por sequías cíclicas considerables, con la implementación de sistemas de siembra y cosecha de agua, que consiste en la construcción de estructuras simples de piedras con tierra arcillosa o pozos filtrantes en el lecho de arroyos y cañadas, que permiten el almacenamiento de la lluvia en recipientes naturales. Con este procedimiento se consigue que el agua, al infiltrarse a través del suelo y subsuelo, alimente los acuíferos o cisternas naturales que dan origen a los pequeños manantiales.
La conservación del suelo es otro componente que puede contribuir a la reducción de los efectos del cambio climático. Un suelo manejado de forma sostenible supone: poseer mayor reserva de carbono terrestre, gran potencial para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de la agricultura,  aumentar la resiliencia frente al cambio climático, y reducir
el consumo de combustibles fósiles para la producción agrícola.

Todo lo expuesto en cuanto al reto del impacto del cambio climático, la FAO lo resume en un nuevo concepto denominado “Agricultura climáticamente inteligente”, enfocado en mejorar la seguridad alimentaria, a la vez que contribuye a mitigar el cambio climático y a preservar la base de recursos naturales y los servicios vitales del ecosistema, lo que requiere la transición a sistemas de producción agrícola que sean más productivos, que usen los insumos de forma más eficiente, cuyos rendimientos tengan menos variabilidad y más   estabilidad, y con una mayor resiliencia a los riesgos, las crisis y la variabilidad climática a largo plazo. Una agricultura más productiva y con mayor resiliencia precisa un cambio fundamental en la forma de gestión de la tierra, el agua, los nutrientes del suelo y los recursos genéticos, para asegurar que estos sean empleados más eficientemente. Llevar a cabo estas modificaciones exige cambios considerables en la gobernanza nacional y local, legislación,  políticas y mecanismos financieros. Esta transformación también implicará una mejora del acceso a los mercados por parte de los productores, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de tierra y/o producto agrícola, e incrementar los sumideros de carbono, lo que contribuirá significativamente a la mitigación del cambio climático.

REQUISITOS DE CONSUMIDOR FINAL: TRAZABILIDAD E INOCUIDAD: La capacidad de rastrear el origen de un producto que se coloca en un mercado determinado, se ha convertido en una herramienta demandada por el consumidor final. Modernamente se implementa el uso de la
cadena de bloques (blockchain) como sistema de rastreabilidad de productos del sector agroalimentario. Se trata del uso de la red Arc-net y aplica la cadena de bloques a lo largo de toda la cadena de suministros, para asegurar que los productos alimenticios sean 100% auténticos y rastreables, creando una especie de cadena de custodia desde que el animal está en la granja  hasta que la carne llega al estante del supermercado. Antes de adquirirla, el consumidor puede consultar toda esa información escaneando el código QR que aparece en cada envase.  Esta es la base tecnológica del funcionamiento del bitcoin y Ethereum.  Republica Dominicana, con su programa de trazabilidad,  sienta las bases para la implementación de este sistema.

El número de alternativas de verificaciones de la calidad y autenticidad de productos agroalimentarios se convierte en tendencia. Esto le brinda al consumidor la oportunidad de verificar la calidad de productos que adquieren. Un ejemplo de lo señalado es el Soeks EcoTester - Medidor de calidad de los alimentos  como probador de radiación y nitrato para frutas, verduras y  carne. El
uso inadecuado de la tecnología de producción, uso de fertilizantes, plaguicidas y otros productos químicos, puede resultar en un grave daño a la salud del consumidor. De todas las sustancias que se transfieren al suelo a partir de fertilizantes, los nitratos son uno de los más dañinos, si se usan en exceso. La ingesta continua de alimentos con alto contenido de nitratos puede conducir a un elevado riesgo de enfermedades graves, especialmente en niños (metahemoglobinemia). Alto contenido de nitrato rara vez se encuentra en productos certificados como orgánicos, por lo que esta herramienta podría usarse como medio de verificación y control del consumidor. Esta información debe llegar al productor de cultivos orgánicos  para que tome todas las precauciones de lugar siguiendo el protocolo del modelo de producción al dedillo.

Para mejorar las condiciones generales de inocuidad de los productos agropecuarios, J.M. Barrero (2014) recomienda consolidar un sistema de inocuidad agro-alimentaria con base científica acerca de los sistemas productivos agrícolas y ganaderos y sus plagas y enfermedades. Sugiere un énfasis mayor de la investigación y desarrollo  en: a) epidemiología, dinámica y estructura de las poblaciones de plagas; b) su impacto en la producción y calidad de alimentos y materias primas; c) desarrollo de métodos de control y esquemas productivos limpios; d) desarrollo de sistemas de información robustos sobre el estatus sanitario; d) soporte científico para estimación de riesgos y sistemas de pronóstico sanitario.

Para la República Dominicana es estratégico aprobar el proyecto de ley de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Agroalimentaria, además de preparar el sector productivo nacional sobre las nuevas normas de Controles Preventivos de los Alimentos para Consumo Humano, detallados en la Ley de Modernización de la Inocuidad de los Alimentos de la FDA (FSMA, por sus siglas en inglés).  Esta nueva ley ya es definitiva, por lo cual es mandatorio que el país se avoque a ir capacitando a toda la cadena de valor, ya que la no adecuación oportuna a esta nueva ley, conllevaría a un colapso de nuestras exportaciones con nuestro principal socio comercial. Las fechas de cumplimento para algunas empresas comenzaron a aplicarse en septiembre de 2016. 

Esta norma final es el producto de un nivel sin precedentes de actividades de difusión por parte de la Administración de Drogas y Alimentos de Los Estados Unidos (FDA) con la industria, grupos de consumidores, las contrapartes regulatorias de la agencia a nivel federal, estatal, local y tribales, academias y otros grupos de interés. Estas actividades de difusión comenzaron antes de que la norma se propusiera en enero de 2013. Las instalaciones bajo esta norma necesitan establecer e implementar un sistema de inocuidad de alimentos por escrito que incluya un análisis de peligros y controles preventivos basados en riesgos. Este es un requisito para un plan de inocuidad alimentaria que además debe de incluir: análisis de peligros, controles preventivos,   supervisión y manejo de los controles preventivos. La norma final proporciona flexibilidad en las medidas necesarias para asegurar que los controles preventivos sean eficaces, y para corregir los problemas que puedan surgir.  

ESCASEZ DE MANOS DE OBRA: Una gran parte del mundo está impactada por la escasez de mano de obra agrícola, y con datos demográficos que muestran que la edad promedio de los agricultores sigue subiendo y no existe el relevo que está supuesto a tomar el roll que ellos y ellas 
realizan en el sector productivo. La República Dominicana se ve compelida a adoptar tecnologías  para reducir costos en mano de obra, por razones de incremento de productividad, no así, por falta del capital humano, debido a que Haití representa un activo en ese reglón.  La sistematización de la agricultura (agricultura de precisión) es una las principales tendencias con el desarrollo de la informática, el uso de sensores, tecnologías móviles, aplicaciones desarrolladas para los teléfonos celulares, teledetección y otras, para aumentar la eficiencia con la menor inversión en mano de obra.

BAJA PRODUCTIVIDAD: El incremento de la productividad agrícola se hace perentorio en el contexto de una población creciente a nivel mundial, ya que sólo a través del aumento de la productividad total seremos capaces de alimentar los desafíos antes mencionados. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) recomienda aumentar los rendimientos a través de la investigación aplicada y la difusión de sus resultados y mejorar el acceso a productos y formas de producción más eficientes. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indica que la agricultura en América Latina padece de un lento incremento de la producción. Además, el BID establece que la tasa anual de crecimiento de la productividad total de la región aumentó solo un 1.9% entre 1961 y 2007, en comparación con el 2.4% de los países de la Organización para la Cooperación y desarrollo Económico (OCDE).

Big bang tecnológico: La CEPAL (2016) señala que en los próximos años, se producirá una aceleración de las innovaciones científicas y el cambio tecnológico, impulsada por avances convergentes que se influirán mutuamente en materia de informática, TIC, biotecnología, nanotecnologías y neurociencias o ciencias cognitivas. La confluencia de estos avances ha conducido incluso al surgimiento de nuevos campos del conocimiento. Se trata de cambios radicales, pero lo más novedoso es la creciente velocidad con que los nuevos conocimientos se aplican a la producción, acortando el ciclo de desarrollo de los productos y de las estrategias empresariales. Esta convergencia tecnológica será más profunda que la convergencia digital que ha tenido lugar en los últimos 25 años y modificará sustancialmente las perspectivas de la sociedad y la cultura, afectando, por cierto, en forma considerable la producción y el comercio internacional. El carácter explosivo de esta confluencia de innovaciones queda bien reflejado en la expresión “big bang tecnológico”. Se prevé que cuatro grupos de tecnologías tendrán una influencia particularmente destacada en la economía y la sociedad mundiales hacia 2030: las TIC, las tecnologías de automatización y fabricación avanzada, las ligadas a la energía y los recursos naturales, y las de la salud. 

GENÉTICA: El desarrollo de la tecnología apareada de la bioquímica, biología molecular y de la denominada “nueva genética”, muestra logros impresionantes y nos permite milagros en un avance espectacular que supera nuestra capacidad de asombro y son responsables de una fuerza
revolucionaria de cambio en la familia, núcleo de la sociedad y las plantas. La medicina genética, que se encarga de estudiar el papel que desempeñan los factores del ADN hereditario en distintas enfermedades, está avanzando progresivamente en los últimos años. Muchas han sido las pruebas que se han llevado a cabo en animales, sin embargo, todavía está por verse el efecto que producirían las mismas en seres humanos.

CRISPR-CAS9: "Sistema Asociado a Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas", edición genética o las tijeras del genoma,  es una nueva técnica, ejemplo del progreso de la ingeniería genética. A través del CRISPR-Cas9 se puede detectar y seleccionar una secuencia fallida determinada de la cadena del ADN y, mediante una sustancia especial puede corregir los puntos en falta y reconvertir la célula y transformarlo en un gen sano. Por ejemplo, se podría lograr que un embrión encaminado a complicaciones, se convierta en uno sano o hasta se podría evitar la predisposición natural ante ciertas enfermedades en vida. Se trata nada menos que de editar el propio mapa genético. Para el sector agroalimentario, esta técnica es increíblemente prometedora en las áreas de resistencia a plagas y enfermedades, susceptibilidad a inundaciones o salinidad, rendimiento, y vigor, etc.

 La nanotecnología: comprende el estudio, diseño, creación, síntesis, manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través del control de la materia a nanoescala. Desde la
nano-escala se puede obtener una mayor eficiencia en el uso de agroquímicos, reduciendo con esto las dosis requeridas, lo cual implica una mejora ambiental. Se están desarrollando nanosensores con aplicaciones muy interesantes; se pueden regenerar suelos dañados, tratar enfermedades de los cultivos eficientemente, degradar rápidamente complejas moléculas de pesticidas y, además, mejorar la asimilación de nutrientes y el movimiento internos de productos fitosanitarios como extractos vegetales que anteriormente se le imposibilitaba moverse. Si se logran estas diversas estrategias, es viable alcanzar una producción agrícola más rentable y ecológicamente amigable. A esta tecnología se le reconoce, además, su importancia en la conservación y preservación de cualidades organolépticas en vegetales y frutas.

El desarrollo de nanodispositivos y nanomateriales ha abierto la puerta a nuevas aplicaciones potenciales en agricultura y biotecnologí­a. Los sistemas de liberación inteligente, nanosensores, nanomateriales, etc., aparecen como los dispositivos más prometedores para su aplicación en la agricultura y en la industria agroalimentaria. Un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) está trabajando para dotar de superpoderes a las plantas con ayuda de la nanotecnología.  La revista “Nature Materials” acaba de publicar resultados de investigaciones en plantas que han conseguido incrementar hasta en un 30 % su capacidad de atrapar energía de la luz, mediante la inserción de minúsculos nanotubos de carbono en los cloroplastos, los orgánulos donde tiene lugar la fotosíntesis. Calderón F. (2015) apunta que la nanotecnología puede resultar un aliado para responder a los retos que involucra la agricultura. El manejo de fertilizantes, cuidado del suelo y la reducción de costos, son algunas de las áreas en las que estos tipos de tecnologías actúan de manera eficiente sobre los cultivos, sin dañar el suelo y en ocasiones reduciendo costos.

Una iniciativa que revolucionará e impulsará el proceso de modificación genética es, sin duda, el nacimiento del proyecto Open Source Seed o semillas de código abierto, iniciativa puesta en marcha por científicos de la universidad de Gotemburgo, Suecia, y de la escuela de agricultura de Dottenfelderhof, en Alemania, que crea una licencia abierta sin patentes que concedan la exclusividad de una determinada variedad a la empresa que ha desarrollo. Con esta iniciativa, las semillas desarrolladas están al alcance de cualquiera que quiera estudiarla, mejorarla, venderla, cultivarla o hacer lo que desee con esta. http://agriculturers.com/ya-puedes-programar-tomates-a-tu-gusto-llega-el-codigo-abierto-para-las-semillas/.

Ganadería celular: es una de las tendencias  más prometedoras. Es por eso que varias empresas de la industria cárnica comenzaron a mover sus fichas para quedarse con el mercado de la carne
cultivada. Memphis Meats Inc.,  Mosa Meat, que pertenece a Mark Post, el biólogo holandés que creó la primera hamburguesa de laboratorio,  Modern Meadow Inc,  Impossible Foods, Cultured Meat, entre otras, son las empresas americanas pioneras en este negocio. De concretarse, la producción de carne cultivada revolucionará la cría de animales moderna, que según las Naciones Unidas consume un tercio de los granos del mundo y ocupa un cuarto de tierra para pastoreo. Los defensores de la carne cultivada advierten que a través de este método se reduciría la emisión de desechos y se evitaría el uso de antibióticos y aditivos.

LIBRE COMERCIO: Han pasado más de 30 años desde que la globalización se convirtió en tendencia, y el acuerdo de libre comercio es uno de sus mejores instrumentos. República Dominicana es  signataria del  DR-CAFTA (Dominican Republic-Central America Free Trade Agreement) o TLC (Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos de América), que es un tratado que ha creado una zona de libre comercio entre los países firmantes. Hace permanente los beneficios para el 80% de productos centroamericanos que brinda la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), abarcando un volumen comercial de treinta mil millones de dólares. Esta, sin lugar a duda, debe ser la plataforma ideal para reconvertir el sector agroalimentario de cualquier país, o el instrumento perfecto para hacer desaparecer el sector agroalimentario. La decisión es política de Estado. 

Las predicciones de tendencias de demandas son halagüeñas, ya que según FAO la población mundial seguirá creciendo, pero con menos rapidez, a una tasa media del 1,1 por ciento anual hasta
el 2030. Este hecho seguirá teniendo influencia sobre la tendencia de la demanda a lo largo de los tres próximos decenios. El consumo de productos agroalimentario se expande y con estos algunos de los productos cultivados localmente. De  la misma  manera que aumenta la ingesta de calorías en el mundo, también han cambiado las dietas de las personas. La modalidad de consumo de alimentos se está haciendo cada vez mas similar en todo el mundo, incorporando alimentos más caros y de mayor calidad, como se observa en la gráfica de cambios dietéticos en los países en desarrollo. La colocación de productos en el mercado online registra una tendencia. De hecho, se reconocen varias empresas como FruitsApp  https://www.fruitsapp.com/home, haciendo negocios de productos agroalimentario en las redes al estilo Amazon o EBay.

La implementación de proyectos de agricultura de precisión tendrá, también,  un impacto en el mercado global. Global Market Insights (2017) apunta que se prevé que el tamaño de mercado de la agricultura de precisión a nivel mundial superará los USD 5 mil millones para 2023, creciendo a una tasa compuesta de crecimiento anual (CAGR) de más del 10% de 2016 a 2023. La preocupación creciente por el impacto ambiental en la agricultura probablemente impulsará el crecimiento durante el período de pronóstico.  Se espera que los rápidos avances en la gestión de datos afecten de manera significativa la cuota de mercado de la agricultura de precisión de 2016 a 2023. El advenimiento de tecnologías sofisticadas como el rastreo de localización geográfica permite detectar la eficiencia operativa. 

Global Market Insights (2017) también prevé que los Estados Unidos contribuirán significativamente al tamaño del mercado mundial de 2016 a 2023. Se percibe que la cuota de mercado de la agricultura de precisión en Asia-Pacífico y Europa sea testigo de importantes perspectivas de crecimiento, ya que estas regiones están en etapas de adopción temprana. Asia-Pacífico se espera que registre la mayor tasa de crecimiento de 2016 a 2023. También se prevé que los países en desarrollo como China e India experimentaren un alto crecimiento debido a la creciente aplicación de estos sistemas.

“Este escrito no es más que resúmenes, notas de noticias y opiniones de carácter técnico tomados  de diferentes fuentes nacionales e internacionales. No debe ser utilizado como referencia sobre el tema, ya que solo son extractos”